Aprende a organizarte (II):Planifica, te ahorrará sustos

En el primer Post de la serie «Aprende a organizarte» hablábamos de hacer un alto en el camino y preguntarnos si aquellos pasos que hemos dado hasta el momento se ajustan a nuestras necesidades reales o estamos dando vueltas y nos hemos desviado totalmente. (Pincha aquí para leerlo)
Hoy, vamos a centrarnos en la importancia de dejar por escrito cuáles son nuestras tareas, ya sean diarias, semanales, mensuales o anuales.
Una planificación anual sirve para situar acontecimientos, hitos y fechas relevantes que van apareciendo en cualquier momentos. Pueden ser congresos, fechas límite para congresos o para solicitar becas, etc. A golpe de vista ayuda a situarnos en «nuestro año» para que no nos pille el toro ni se nos pasen las fechas importantes. Obviamente, este tipo de acontecimientos se suelen ir recogiendo en las planificaciones mensuales, semanales y diarias según se acercan las fechas. Una vez que ha pasado el año ayuda a constatar si se han cumplido las expectativas y sirve de referencia para la organización del año siguiente.
En una planificación mensual ya las tareas son bastante más concretas que las que se pueden recoger en una de tipo anual. Han de ser objetivos claros y concisos que vayan en la línea de lo que queremos conseguir en 30 días teniendo en cuenta el tiempo de dedicación del que vamos a disponer. Cuando acaba un mes, es importante tener en mente cuáles serán los objetivos del siguiente mes, incorporando de nuevo aquellos no cumplidos en el mes anterior. Obviamente, puede que nos surjan nuevos quehaceres durante el mes. En ese caso, sólo tenemos que añadirlo a nuestro listado.
Sobre los objetivos semanales ya escribí un post bastante extenso al respecto del cual dejo el link por si alguien quiere leerlo de nuevo. Establecer los objetivos semanalmente es de gran utilidad para ir comprobando que vamos cumpliendo las tareas mensuales.
Por último, podríamos establecer un nivel de concreción mayor con la planificación diaria. Ésta consistirá en marcarnos los objetivos a alcanzar en un día, en una mañana, en una tarde o en x horas. Obviamente, este nivel de planificación conlleva mucho más tiempo que el resto pero asegura un control exacto de las tareas y evita que nos dispersemos haciendo otro tipo de cosas que no tienen nada que ver con nuestro cometido, que en este caso, es dar forma a la tesis doctoral.
En lo que a mí respecta, yo me organizo definiendo anual, mensual y semanalmente mis tareas y objetivos. Además, a diario voy apuntando cada tarea realizada para poder comprobar que los objetivos se van cumpliendo o no. En realidad, el tiempo que dedico a este proceso de planificación, organización y revisión no es mucho y me ayuda a saber y a dejar por escrito qué estoy haciendo (que a la larga, para solicitar la renovación de becas predoctorales, viene estupendamente).

Ahora os toca a vosotros contarme, ¿qué estrategias de planificación utilizáis?

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